El PODER de la Aromaterapia es, también, el PODER de quienes saben aprovecharla...
PODER que nada tiene que ver con cuestiones ligadas a la autoridad o a la jerarquia...
Un PODER humilde y generoso como la NATURALEZA...
Además, la Aromaterapia permite al terapeuta complementar y potenciar efectos para lograr mas sinergia con otras Medicinas Naturales...

...veamos la atmósfera de otro color y los problemas desde otro punto de vista...

...veamos la atmósfera de otro color y los problemas desde otro punto de vista...

21 enero 2009

AROMATERAPIA ES PARTE FUNDAMENTAL DE LA FITOTERAPIA




Aromaterapia es parte FUNDAMENTAL de la Fitoterapia

El conocimiento de la Aromaterapia, como parte fundamental de la Fitoterapia, se nutre de otras ciencias como la Botánica, la Química, la Física o incluso la Psicología. Todo ello, orientado hacia el estudio de la interacción entre las personas y las esencias naturales extraídas de los vegetales.

La historia de la Aromaterapia se remonta a los tiempos de los Faraones en el Antiguo Egipto. Continua en Grecia, es heredada por Roma, impulsada en la Edad Media gracias a los alquimistas árabes y llega hasta nuestros días para ser redescubierta, en el siglo XIX, por los aromaterapéutas franceses, siendo uno de sus máximos exponentes monsieur Gatefousse.

Las esencias naturales, en general, o en forma "líquida" como Aceites Esenciales o hidrolatos, son sustancias complejas volátiles, resultado de diversos procesos bioquímicos que se producen en las plantas aromáticas y dependen de las especies, los factores ambientales y de la radiación solar. Son metabolitos de segunda especie que se acumulan, normalmente en las glándulas secretoras y pueden encontrarse en uno o varios órganos vegetales: flores, semillas, frutos, hojas, tallos y raíces. Las plantas pueden producir esencia para muchos y diversos fines; para atraer insectos (polinizantes), defenderse de las plagas, combatir enfermedades y parásitos, o incluso para comunicarse de alguna forma, bien sea entre las misma especies o... y porqué no, con nosotros. Los aceites esenciales no deben confundirse, aunque también manchen el papel, con los aceites insaturados (de prensado en frío) como los de oliva, soja, maíz, etc.

Una gran parte de las 800.000 especies de la plantas conocidas sintetiza compuestos aromáticos pero no todas tienen suficientes glándulas secretoras para poderse considerar como aromáticas. La forma más fácil de reconocer una planta aromática es desmenuzar una pequeña muestra y olerla...

Con la irrupción de la industria química derivada del petróleo y los avances en síntesis de compuestos aromáticos a principios de siglo, se empezaron a hacer imitaciones o copias de los Aceites Esenciales naturales. Aunque estas "esencias" se parecen a sus análogas las naturales, carecen de cualquier tipo de propiedad terapéutica (y muchas ocasiones, como se ha demostrado, son perjudiciales para la salud).

Actualmente la mayoría de productos tanto de cosmética como de perfumería sólo están elaborados con productos derivados de petróleo (son siempre más baratos), aunque cada vez se incorporan más los naturales. Es bueno que exista un equilibrio, aunque lo ideal es que fuera todo natural.
Se ha demostrado a través de los aromatogramas (antibiogramas de A. E.), numerosísimas propiedades terapéuticas de los Aceites Esenciales. Entre otras destacan las: antisépticas, antiparasitarias y antibacterianas por su acción antiinfecciosa, antivirales, antiinflamatorias, analgésicas, vermífugas, insectífugas, etc.

Cuando una esencia entra en contacto con el organismo, a través de una acción general (entra en la circulación), local o refleja, produce modificaciones de las funciones normales del organismos (nunca crean nuevas), el grado de dicha modificación dependerá de las dosis utilizadas. Es decir, las esencias son reguladoras, activan (estimulan) o inhiben (deprimen) diferentes procesos, como por ejemplo la regeneración celular o el sistema de defensa.

Dependiendo de la forma o los
métodos de extracción de la esencia de una planta, las propiedades terapéuticas, pueden ser diferentes. Así, por ejemplo, el hidrolato de la Manzanilla limpia e hidrata los párpados y el contorno de los ojos, su Aceite Esencial es muy adecuado para el lavado del cabello y aclara el color. La infusión de Manzanilla es muy conveniente para los trastornos digestivos. Otro tipo de planta aromática, que puede considerarse como otro ejemplo parecido al anterior, es la Hierba Luisa o Verbena (parecida en olor a la Melisa por su concentración de torongina), tan apreciada en perfumería.

Hay algunos que pertenecen a una misma especie de planta que pueden ser muy diferentes entre sí. A los que provienen de una misma planta pero que tienen diferentes propiedades y composiciones se les denomina "Quimiotipos". Por ejemplo, no se extrae el mismo Aceite Esencial de la Salvia española que el de la Salvia francesa. Para ser rigurosos, sería conveniente nombrar las plantas por su nombre científico - en estas secciones se omitirán tales nombres y se darán los "nombres vulgares" de las plantas para una mejor comprensión. Aunque se adjunta, al final, una tabla con los nombres científicos y sus equivalencias. En general, salvo muy pocas excepciones (A. E. del Perejil) los Aceites Esenciales tienen una densidad inferior a la del agua destilada (1 gramo/centímetro cúbico). En realidad la mayor parte de los A. E. puros son incoloros, exceptuando el A. E. de la Manzanilla ya que contiene "azuleno" lo que le da un característico color azul.

Se debe advertir, que la incorrecta administración de unas determinadas esencias puede producir efectos secundarios desagradables y en casos extremos intoxicaciones. Por tanto se deben seguir siempre las recomendaciones de los profesionales. También es importante indicar que muchos A. E. son inflamables y por tanto se deben de tomar las precauciones necesarias al respecto. No deben dejarse al alcance de los niños, ni guardarlos en recipientes cerrados en contacto con fuentes de calor.

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